y vuelvo aquì.
Dos otoños
y sigo aquì,
pero respiro nuevos aires,
duermo en otra cama
y acarico otra piel.
Ya no es solo un plato
y no solo es la ducha
ni solo es una risa
o una lagrima.
Saber que hay alguien que sostiene cada una de ellas
y le da sentido a lo demas
me hace sentir
que ya no solo soy yo y este otoño
ahora tambièn està èl.
Ahora el piso sucio tiene sentido,
hay aromas peculiares
cabellos por aqui y por allà.
Platos sucios y desorden.
Y le miro de reojo,
cuanto estrès me da,
pero no,
no es èl,
es mi ansiedad.
Cuanta ternura me da.
No entiendo que en ese grande cuerpo
quepa toda esa emociòn,
que suelo batear con mi ansiedad,
mi velocidad,
y mis ganas de correr.
Pero ya no màs,
Pero ya no màs,
dispuesta estoy a detener,
a silenciar
y pausar toda esa velocidad,
porque sè que vale màs,
merece màs;
mas presencia
màs emociòn
y el arriesgar
y desear dejarte a ti
perderte a ti
pero tenerlo a èl.
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