Tenemos llenas las manos
de todo lo que todavía nos cuesta dejar ir,
tenemos la boca llena
tenemos la boca llena
de todas las promesas que preferimos no decir,
tenemos también los pies cansados
de al camino no verle fin.
Dos otoños y vuelvo aquì. Dos otoños y sigo aquì, pero respiro nuevos aires, duermo en otra cama y acarico otra piel. Ya no es solo un plato...
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